02 noviembre, 2007

Un merecido homenaje

Sebas es el portero anónimo de cualquier club anónimo. Uno de tantos currantes que van de un lado para otro buscando ganarse humildemente un pequeño nombre en el mundo del fútbol, su gran pasión. Un deporte que cada día esta más lleno de tipos subidos y engreídos que ya se creen el rey del mambo por jugar en segunda división B, el mundo del fútbol debe estar orgulloso por conservar todavía personas como Sebas.

Tras una prometedora formación en las categorías inferiores del Córdoba, comenzó a tener problemas con las lesiones y se estancó demasiado. Su sueño era ese, llegar a ser titular y triunfar en el equipo de su tierra, pero recibió un mal trato injustificado que le llevó a tomar una dura decisión. Tenía que marcharse, y el Real Madrid Castilla necesitaba un portero de relleno. Cesión por una temporada en 2003, una adquisición para un filial a los 24 años no era sinónimo de una apuesta segura.

Por este motivo, y seguramente sin conocerle ni haberle visto jugar, uno de los ‘periolistos’ que mas credibilidad y prestigio tienen en este país, se atrevió a criticarle en su editorial diaria. Se convirtió en una rajada continua siempre que salían a la luz los males del Madrid. ¿Qué tendría que ver? Sebas era uno de los mejores jugadores del Castilla, acabó siendo titular, completando grandes actuaciones, pero su camino no era llegar a primera división.

Y llegó a Cuenca. Porque en Córdoba seguían sin confiar en el, le cedieron al Conquense y llegó jugar una fase de ascenso muy especial para nosotros. Raul Iglesias, el portero titular, uno de los muchos vividores que campan a sus anchas por el fútbol español, se rompió los ligamentos. Esta vez, la suerte no fue esquiva para Sebas. Se salió. Fue una de las claves del equipo que llegó a jugar la eliminatoria decisiva ante su antiguo equipo, el filial blanco. En el Bernabeu tapó muchas bocas a sus detractores, en un partido en el que el Conquense venció 0-1, pero no ascendió por el partido de ida.

Por un lado, era lo de menos. Seguramente a el le llegó mucho más que el último grito de guerra fueran 5000 conquenses cantando al unísono Sebas, Sebas, Sebas! Fue su despedida… pero tanto el como nosotros sabíamos que algún día volvería. Era su lugar natural, el que le correspondía, y en el que en tan poco tiempo consiguió maravillarnos a todos. Creo que también le enamoró Cuenca, ciudad ideal para quien busca la tranquilidad. A Sebas le gusta el fútbol, su vocación siempre fue jugar bajo los palos, y no cae tan bajo como seres innombrables que no muestran un ápice de profesionalidad.

A sus 27 años ha vuelto al Conquense, tras breves pasos por Córdoba, donde de nuevo las cosas no salieron bien, y Jaén. Ahora busca la estabilidad, ayudar al crecimiento del equipo y jugar, asentarse en el once inicial. De nuevo llegó como suplente, y de nuevo se ha ganado un puesto. 4 partidos, 1 solo gol encajado. Los números suelen hablar bien de los buenos.

De los pocos que no verás beberse hasta el agua de las macetas por las noches en plena temporada, tomarse tan en serio este pequeño trabajo llena a los aficionados de a pie. Porque no es solo eso. Ni le vamos a ver un mal gesto, ni hablar mal de nadie, ni inventar excusas. Sinceramente, pienso que en el fútbol de antaño había muchos ejemplos como el de Sebas, y ahora sorprende demasiado que todavía queden tipos como él. No me gusta la manera de ser de los futbolistas actuales, aunque no sea nadie para meterme en esos asuntos, y priorice lo que hagan en el campo.
Hoy desde aquí, Sebas se gana un homenaje que muchos merecen como el que más, pero que muy pocos reciben. El sentido del post es ese, un homenaje a los modestos. Porque lejos del mundial, la Copa de Europa, Zidanes o Ronaldinhos, la verdadera grandeza del fútbol reside en ejemplos como el de Sebas, que nunca llegará a jugar en primera división por sus limitaciones, que nunca será portada del Marca, pero que se gana el corazón de un pequeño número de personas de una manera especial, diferente, e imposible de lograr por la mayor estrella mediática del momento.

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06 septiembre, 2007

Lágrimas de un ganador

En su sonrisa observamos el tierno y entrañable gesto de un niño; con su mirada percibimos el cómplice guiño con el que obsequia a todos los que algún día soñamos ser como él. De sus piernas, alabamos la frescura, habilidad y soltura de un potencial balón de oro. Cuando la pelota llega a sus pies, todos nos detenemos; todos menos él, siempre imaginando, con descaro, capaz de sacar el mayor provecho posible a la más mínima migaja, capaz de inventar algo distinto al resto en cada milésima de segundo, don destinado a unos cuantos elegidos, nacidos para la gloria. El elegido, el genio con el que fantaseamos por las noches, ha llegado. Podemos estar de enhorabuena.

Bojan Krkic tiene la mala suerte de ser eso, un genio. Y como es un genio se quedó sin el privilegio de disputar la final que tanto anhelaba conseguir. Aquel partido que tantas horas, días y semanas rondó por su cabeza, por el que tanto tiempo y sudor había sacrificado, se lo perdió. El, el único genio del planeta a su edad, no tenía cabida en la final. Así es el fútbol moderno, cohíbe sin rencor al genio que posee el suficiente valor para saltarse y burlar los cánones de la ‘lógica’. El, que era distinto, un verdadero crack de los que asustaban con su sola presencia, un pequeño ser superior, que nosotros, tan propensos a mitificar a estos rebeldes, ya le adoramos a tan prematura edad. Su embrujo nos dejó seducir con el mismo encanto que lo puede hacer un amor de infancia.

Con Bojan nadie ha podido. Decía el escritor del siglo XVII Joseph Addison,‘el saber, después de la virtud, es lo que eleva a un hombre a mayor altura que otro’. Bojan tiene la virtud, y tiene el saber elevado al máximo exponente. El saber, la inteligencia que le hace ser el más listo, el que interpreta todo más rápido y mejor que los demás. El mismo ha superado todos los obstáculos que le pusieron por delante, él venció a la adversidad. La impotencia que un 5 de Septiembre de 2007 circulaba por sus venas quedó fusilada por el genio matador que guarda en su menudo cuerpo. ¡Osado aquel que se atrevió a parar sus piernas! Lejos de derrumbarse, el rabioso llanto con el que se dirigió a un cruel árbitro brasileño en tierra esquiva para nuestro fútbol, no le permitió sino seguir aprendiendo, virtud tan esencial como escasa en el deporte rey. Abatido, roto de dolor, pero sabedor de que algún día no muy lejano todos se rendirían a sus pies, incluso aquel infame trencilla que se mofó de él, caería arrodillado ante la máxima expresión del fútbol, del delantero perfecto, del mejor jugador del mundo, aquel genio mortal, iluminado por su propio brillo, que jugaba a ser dios durante cada partido.

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28 agosto, 2007

Descanse en Paz, Puerta


Es muy duro asimilar lo que está pasando, lo rápido que ha sucedido todo desde el sábado. Tenemos ejemplos, de Feher, de Foé, pero no es lo mismo, esos casos quedan muy lejanos, no por el tiempo sino por el lugar. Visto desde tan cerca, es un batacazo terrible. Aqui dejo una carta de un amigo a Antonio Puerta, sonó ayer en Radio Marca, cuando el chaval todavía se debatía entre la vida o la muerte:

POR LO QUE TU QUIERAS

Porque tú no eres de dejar tirado a los tuyos. Porque tu recuerdo no puede ser el de una camilla. Porque los buenos tienen que durar. Porque eres ejemplo para muchos. Porque tienes 22 años. Porque acabas de comprar una casa. Porque tu bebé te tiene que disfrutar. Porque nosotros te tenemos que disfrutar. Porque siempre has creído en ti mismo y en tus posibilidades. Porque iluminas por donde pisas. Poque los aviones estarán vacíos sin ti. Porque muchas cosas dejarían de tener sentido. Porque tienes que darle las gracias a los médicos del Sevilla y del Vírgen del Rocío. Porque tienes que abrazar a Jaime por cómo se está portando. Porque esto es sólo una pesadilla que destroza el alma. Porque a ti nunca te ha gustado salir tanto en la tele. Porque todos despertamos si tú lo haces. Porque tienes que dar ese regate. Porque le cambiaste la vida a toda una afición con una volea. Porque levantaste a media Europa mientras dejabas en el suelo a medio Barça. Porque aún hay gente que no te conoce y ni se imaginan lo que vale una charla contigo. Porque regalaste una Feria que muchos no podrán olvidar. Porque tú nunca te has rendido. Porque este final no es el tuyo. Porque aún te queda mucho por aprender. Porque yo tengo un amigo y lo voy a seguir teniendo. Por lo que tú quieras, Antonio. Pero vuelve.

Pero no volvió...no pudo ser, Antonio Puerta (1984-2007) ha fallecido. Un abrazo a todo el mundo del fútbol y al sevillismo en particular. Se va un grande. Descansa en paz, Puerta.

YNWA

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16 junio, 2007

Joey Barton, nervio en estado puro para St James Park

Controvertido, polémico y siempre metido en problemas, Joey Barton certificó la semana pasada su fichaje por el Newcastle. Estaba cantado que saldría del que ha sido su club durante 6 años, el Manchester City, por todos los problemas extradeportivos que había mantenido con la directiva, y que iban a mas temporada tras temporada. El mejor jugador del City sobre el campo, fuera de él manchaba el nombre del club con actos inadmisibles. Su destino iba a ser un equipo de segunda línea de Premier League. El Newcastle se aprovechó de la ‘ganga’ que había en el mercado y se hizo con los servicios del bad boy por unos 9 millones de euros, para el nuevo proyecto comandado por Sam Allardyce, del que la Toon Army espera volver a conseguir éxitos.

Generalmente odio a este tipo de futbolistas, que en numerosas ocasiones se olvidan de hacer su trabajo para limitarse a montarla haya donde van. Sin embargo los ingleses, y en concreto Barton son las excepciones que confirman la regla. Como ocurre en estos casos, es admirado por muchos (la afición sobre todo) y criticado por unos cuantos mas, pero es innegable su capacidad futbolística, lo que de verdad me gusta de él.

Ahora con las urracas es de esperar que se centre un poco mas en lo deportivo y tenga mas de disciplina. Sam ya tiene unas cuantas en su historial como entrenador, manejando a jugadores que tienen un fuerte temperamento. Llega el momento en el que de verdad se verá si va para crack o se queda simplemente en un buen futbolista. Este año podríamos decir que se ha confirmado, aunque lleva tiempo mostrando maneras. Su gran juego ha sido premiado por McClaren con varias convocatorias con la selección inglesa (algunos quizá recordareis que debutó ante España en el amistoso que ganamos en las islas) donde poco a poco se espera que se convierta en un fijo.

Como futbolista, Barton se desempeña en el centro del campo, y salvando las distancias podríamos establecer un lejano símil con sus compatriotas Steven Gerrard y Frank Lampard por su manera de actuar sobre el campo. Un líder, el eje por donde pasa el juego del equipo. Fuerte, versátil, muy competitivo, y sobre todo con mucha llegada, recorrido y un peligroso disparo desde media distancia. Mejora con un mediocentro defensivo a su lado. Relativamente joven, apenas 24 años y toda la carrera por delante.

Algunas de sus grandes ‘hazañas’ han sido bajarse los pantalones ante la grada de Goodison Park (Everton), tras acabar el partido e ir respetuosamente a la grada regalando la camiseta a un niño, emborracharse en diversos actos del club, quemar un ojo a un compañero de categorías inferiores con un cigarrillo, morder la mano de un jugador de su equipo, liarse a puñetazos con un hincha del Everton (al parecer, el eterno rival de los reds no le caen muy bien al bueno de Joey), ponerse en rebeldía con su propia afición, pegar a un taxista por una discusión y tener que pasar un serial de veces por comisarías e incluso por la cárcel…me intriga cual será la siguiente movida de Barton. No dejarán de sorprenderme estos ingleses, aunque sus dos caras me atraen, tanto la de gentleman como la de chicos malos. La trayectoria de sus familiares me la guardo, que seguramente se me haría demasiado largo.

Todo un personaje Joey Barton, espero que todo marche sobre ruedas en su nueva aventura, porque le aprecio futbolísticamente. Eso si, si sus neuronas funcionaran, y pasara a tener la mentalidad de un adulto, no duden de que estaría en un grande. Mientras, guardo su camiseta enmarcada en la pared de mi habitación. Porque para mi, siente o no la cabeza, es un verdadero jugadorazo.


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26 mayo, 2007

Inmortal

Reflexionando y asimilando la derrota del pasado miércoles en Atenas, creo que debo unas líneas a alguien en especial. Porque el Milán me parecerá un campeón mísero, tramposo y rácano, pero desde que tengo uso de razón no he visto un equipo con tanta constancia en las grandes finales europeas como es el conjunto rossonero, y en todas ellas estaba el, Il Eterno Capitano, Paolo Maldini.

Un tipo para el que parecía que no pasaban los años, que mejoraba con el paso del tiempo como el buen vino. Maldini es leyenda viva que pasará a la historia por su fidelidad al Milán, y por ser el mejor lateral izquierdo de todos los tiempos. Un jugador sublime que acaba de poner otro retal a su ya dilatado palmarés. El Cary Grant del fútbol como le definen en este precioso artículo. Un delito no haberle dado el balón de oro, un delito únicamente subsanable este año, porque Maldini se nos va.

Ha renovado una temporada, y si su tocada rodilla aguanta, le veremos hasta junio de 2008, cuando a los 39 años tiene pensado colgar las botas y la camiseta número 3 del Milán será guardada para siempre. Cualquier otro hubiera dicho basta, pero Paolo no es así. El vive para jugar al fútbol, sin mas, y ha conseguido todo lo que se ha propuesto. Y a pesar de encontrarse en horas bajas, sigue siendo imprescindible en el esquema de Ancelotti sobre el campo. Sigue mandando desde atrás imponiendo su jerarquía. Sigue rindiendo. Sigue aportando. No para. Nadie puede con el. Unos van, otros vienen, el sigue ahí.

La leyenda comenzó un 20 de enero de 1985, cuando el lateral izquierdo titular, Battistini, se lesionó, y otra ex leyenda, que entrenaba a aquel Milán sumido en graves problemas con la justicia italiana, le hizo debutar. Nils Liedholm. A los 18 años ya estaba acoplado en el once titular como quien no quiere la cosa. Y asi, se convirtió en un jugador clave para el gran Milán de los holandeses, dirigido magistralmente por Sacchi y formando una de las mejores defensas de la historia junto a Tassoti, Baresi y Costacurta.

Pasaron los años y nadie le movió de su puesto, con Sacchi, Capello, Ancelotti…siempre imprescindible, 24 años de compromiso con los colores rojo y negro. Los números le avalan, su trayectoria en Copa de Europa es simplemente magnífica. 8 finales, 5 títulos, ahí es nada. Además hay que sumar 7 Scudettos italianos, 5 Supercopas de su país, 1 Coppa de Italia, 4 Supercopas de Europa, y 1 Copa Intercontinental.

Tambien en la azzurra le reconocerán eternamente. 4 mundiales disputados, 23 partidos en fases finales y el sabor amargo de no haber conquistado nunca un campeonato. Maldini se retiró siendo capitán de su selección, y rechazó jugar el Mundial de Alemania que hubiera puesto la guinda a su palmarés.

Lo que mas admiro es su carácter, su personalidad, su calidad humana que demostraba sobre el campo, siendo el perfecto jugador de equipo que nunca planteaba ningún tipo de problemas y que todo lo hacía bien. Maldini es de los míos, de los tipos a los que admiro, porque es de agradecer que en este deporte que cada día se ensucia mas de mercenarios, peseteros y jugadores que juegan con los sentimientos de las aficiones, queden todavía románticos como el. Siempre pareció un veterano, con una cabeza de oro. Es lo que de verdad le ha llevado a ser grande, unido a sus tremendas virtudes futbolísticas -velocidad, recorrido, físico, polivalencia (jugaba en cualquier lado, pero es reseñable su capacidad para jugar por la izquierda siendo diestro), técnica con el balón en los pies, temple, fuerza, potencia, anticipación, corte, elegancia, llegada al area contraria-…unos conceptos futbolísticos envidiables.

Superarle, siempre fue una utopía, pocos, muy pocos, sabrán como es el mundo por detrás de San Paolo.

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07 abril, 2007

Las últimas pinceladas de El Maestro

Nacía hace 35 años en el barrio de Damaia, Lisboa. Su amor por el fútbol empezó desde muy pequeño. Le gustaba el fútbol sala, un deporte por el que todos los genios dan algunos coletazos al balón, antes de saltar a la hierba. A los diez años ya impresionó al club de sus amores, el Benfica. Eusebio, el gran mito del equipo de las águilas se quedó prendado viendo jugar a aquel niño, que demostraba su habilidad, incluso jugando con chavales mas mayores que el. Su infancia siguió ligada al equipo lisboeta, hasta el año 1994. Entre medias, un breve paso por el Fafe, donde se destapó como un crack. Tras aquella gran temporada, el Benfica decidió subirle de las inferiores, y se convirtió en indiscutible en el primer equipo.

Pero no corrían buenos tiempos para su equipo. El Benfica atravesaba una grave crisis económica en los años 90, y deportivamente los resultados estaban siendo pésimos, lejos de las grandes gestas de antaño, como cuando llegó a conseguir dos Copas de Europa seguidas de la mano de Bela Guttman (posteriormente su maldición ha perdurado hasta el día de hoy) y con jugadores como Eusebio. La nostalgia se apoderaba en Da Luz, pero no se vislumbraba solución alguna para la crisis que asolaba a la entidad portuguesa. Todos los grandes futbolistas que daban esperanzas al club, con la generación de oro del fútbol portugués, decidieron marcharse, más bien forzados por la situación del equipo. El, se fue a la bota. Italia le acogió con los brazos abiertos y el equipo de sus amores oxigenaba sus arcas con 6 millones de euros.

Estuvo apunto de recalar en nuestra liga, pero la Fiorentina daba mas dinero que el Barcelona, y se vio obligado a marcharse a Florencia, la ciudad del arte, algo que le viene como anillo al dedo a su fútbol. El portugués vivió allí sus mejores años. Llegó con 22 años, y permaneció 7 temporadas en la Fiore, donde formó una sociedad mortal con Batistuta, otro genio…y cuando dos genios se juntan, ya se sabe…consiguió dos Copas de Italia y una Supercopa, pero el momento que todos recordaremos para siempre, sucedió en un amistoso entre Fiorentina y Benfica. El conjunto viola jugaba en Lisboa, y el marcó a su ex equipo. Se puso a llorar y a pedir disculpas a ‘su afición’ por haberles marcado un gol. Algo que da muestras de su amor al Benfica.

En el año 2001 ya era una estrella mundial, y con la Fiorentina sucedió lo que había pasado unos años antes en Lisboa. Una grave crisis económica, que posteriormente acabaría con la desaparición del equipo italiano, obligó al mediapunta portugués a buscar otro destino. El último artista de Florencia, fichó por el Milán, donde conquistó una Champions League, un Scudetto, una Copa de Italia, una Supercopa de Italia y una Supercopa europea. Un palmarés fabuloso. Poco a poco iba perdiendo protagonismo, y su carrera empezaba la cuesta abajo. La llegada de Kaka’ y las lesiones, le hicieron mella. Pasó dos años en el banquillo. En 2006, el ídolo volvió a casa.

Regresaba doce años después, y firmando un contrato en blanco, otra muestra más de su tremendo cariño por el Benfica. El 25 de mayo del año pasado, fue presentado como un héroe. No lo ha pasado bien esta temporada, aquejado por las lesiones, apenas ha gozado de minutos. Eso si, siempre que juega, da la cara por su equipo. Su talento está innato, y por eso sigue siendo ‘El Maestro’. Ahora, esta volviendo a jugar, poco a poco y salvando a su equipo en algunos partidos. Su sueño, retirarse con la camiseta del Benfica, lo va a cumplir. Y el Benfica, está teniendo el sueño de ver a su ídolo dar sus últimos coletazos como futbolista profesional.

Con la selección portuguesa ha sido 96 veces internacional. Fue uno de los exponentes de la generación de oro del fútbol portugués, junto a Figo, Vitor Baia, Couto o Pauleta, que impactó al mundo en los campeonatos mundiales sub 17, en 1989, y sub 20, en 1991. En ambos salió campeón, y en el último marcó el penalti decisivo. Mas tarde disputaría Mundiales y Eurocopas. Precisamente se retiró de su selección en la Eurocopa celebrada en su país. Era su gran oportunidad, pero los griegos lo impidieron. Cayó en la final. En el torneo marcó un golazo a Inglaterra, y dio otro aire a su selección en la final, pero no era el día para Portugal. Individualmente, la Eurocopa que realizó cuatro años antes en Bélgica y Holanda, fue enorme.

Le importaba poco ganar títulos. Le gustaba estar con su gente, estar a gusto, mostrar su talento natural sobre el campo y poco más. Inteligencia, pase, disparo, visión de juego y técnica eran sus virtudes, además de la elegancia, que mostraba cada vez que conducía el cuero. El dinero no le importaba, algo extraño en los tiempos que corren, y rechazó ofertas de gran calibre, anteponiendo su palabra. Quizá su mentalidad le jugó una mala pasada, ya que podía haber sido mucho más de lo que fue. Tenía más fútbol del que jugó. Calidad a raudales como pocos, además de ser un caballero fuera del campo.

Desde aquí, mi pequeño y humilde homenaje a un futbolista al que admiré como pocos. Rui Costa, ídolo eterno del benfiquismo.

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